El 2008 quizá tenga ya reservada la etiqueta del año de la crisis. Sin embargo algo que se tiene ganado con total merecimiento, es el título de ‘año loco’, en el sector de los fertilizantes. Las continúas alzas de precio en las materias primas N.P.K. y su escasez en el mercado, han prodigado un carrusel de disparates. Tras un periodo prolongado, más o menos de estabilidad, las materias primas mencionadas a las que aprovechando la estela se le unieron algunas más, provocó en los doce últimos meses un verdadero caos. “Compre usted ahora, dentro de dos horas subirán los precios”. Esta consigna parecía regir el mercado.
El baile del ‘stock’ se hacía patente en el laberinto de las ofertas de insumos, la brújula sólo marcaba perplejidad y desasosiego en fabricantes, distribuidores y agricultores.
Algunos, creyéndose más listos que el resto se lanzaron al acopio de mercancías, para intentar ser más competitivos, y aprovechar la coyuntura, con el propósito de ampliar su cartera de clientes, incluso descuidando o demorando las entregas a compradores de los llamados habituales. Pensaban que si ellos no subían sus precios, el mercado les vendría rodado. Esto se les tornó en contra, pues las materias primas continuaban en alza y no pudiendo resistir, tuvieron que actualizar sus precios que ahora muy posiblemente serian los más altos, lo que sumió el mercado en una anarquía. Es hasta posible que alguien tuviese la tentación de ‘tocar’ las calidades, en estos meses ‘ascensor’ en costos y ofertas.
Dicen que cuando el río desciende turbulento se tiene que esperar a que las aguas se calmen, pero quizás nadie cuenta los fangos que deja. Por mucho que bajen las materias primas, con toda posibilidad no alcanzarán los niveles en que se cotizaban con anterioridad. Tampoco los fabricantes ya regresarán a los precios del año anterior, mientras como es norma y costumbre, al agricultor que está entre dos corrientes, con suerte, le seguirán pagando la producción como siempre: mal.
Asomado a la ventana de mi despacho veo que la decoración de bombillas de bajo consumo que se ha puesto en la calle se ha iluminado de repente. Siguiendo la austeridad del momento, solo permanecen encendidas unas horas, al fondo una gran estrella me recuerda que estamos en navidad, época en que todos mostramos buenas voluntades y la vida parece más amable.
Felices navidades para todos y a esperar el próximo año, con optimismo, que si resulta igual de loco, ya lo contaremos dentro de doce meses.
Francisco Ponce Carrasco.