Al colesterol, considerado uno de los enemigos públicos más peligrosos para la salud por la ciencia médica, le están saliendo tantos combatientes que pronto dejará de serlo. Me asalta una duda, por la cantidad de alimentos que dicen eliminarlo: lácteos, galletas, productos diseñados especialmente para este cometido, y un largo etcétera, incluyendo un agua mineral que anuncia sus bondades al respecto.
Desde luego colocar la etiqueta de “contra el colesterol”, significa garantía de mayor venta, pero… ¿es cierto?, ¿está comprobada científicamente esta particularidad en todos los casos?
Hasta conozco quien dice que el conducir despacio evita el colesterol, pero lo que yo pienso, que lo que realmente evita es que los puntos del carné no se rebajen.
¿A que viene todo esto? Viene, querido lector, a que hoy los valores intrínsecos de las cosas no cuentan, y se venden envueltos en otros factores que cabria preguntarse, si siempre son ciertos, o se han convertido en un arma de venta rayana en lo engañoso, parece que ahora más que alimentarnos nos automedicamos…
Debemos ser serios sobre estos temas para no crear, en algunos sectores, equívocos sobre las propiedades extras de aquello que se vende por lo que publicitan, y dar más credibilidad a valores reales, pues tengo el temor de que estos teóricos beneficios pueden no ser tan reales y mucho menos milagrosos.
Atribuir beneficios de carácter generalista, sabiendo que no existen dos personas iguales como no existen dos relojes idénticos, creando falsas esperanzas de una rápida mejoría física tomando determinados productos, no es aconsejable, desde luego no lo es si además es baladí y solo persigue un objetivo comercial.
¿Ustedes han probado a ponerse un determinado desodorante, subir a un ascensor y que se le llene de mujeres espectaculares que le abrazan tiernamente? Yo lo hice y no pasó nada de nada… quizá no me puse la cantidad suficiente…
Cambiando de tercio, quisiera cumplir con las buenas intenciones que se acostumbran en estas fechas y desearles a todos ustedes unas felices navidades.
¡Abajo el colesterol y arriba los turrones!